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martes, 30 de noviembre de 2010

Un día especial

En esta entrada tocaba otro capítulo, pero la actualidad manda, y no puedo por menos que comentar cómo ha sido mi primer Clásico en el paro,jejejjee.Curiosamente, esta mañana me he levantado con la sensación de querer ir a trabajar (al contrario que sucedía en mi cumpleaños). Y es que cuando tenías un jefe tremendamente madrididista con bufanda y todo en su escritorio, los últimos derbys, bueno y las eliminatorias de Champions, de Copa, partidos de Liga (curiosamente el madrid estaba contribuyendo muy mucho a que mi humor en el trabajo fuese mucho mejor), mitigaban el dolor de madrugar y de hacer chorradas. Hoy sin embargo sólo he visto a Messi, en forma de muñeco cantarín, en la mesilla y no lo he podido comentar con nadie, porque a mi madre, la pobre, bastante guerra le doy desterrándola a otra televisión por estar viendo a todas horas deporte, como para encima amargarle la mañana con mis chistecitos deportivos. Sí, he echado de menos ir a currar y saludar a las nueve de la mañana con la palma extendida (veáse imagen de Piqué en cualquier medio audivisual), bostezar y comentar "qué sueño, ayer me quedé celebrándolo hasta las cinco", o comentarle tras una bronca al jefe "Sí, sí, pero MOUcho ruido, y pocas nueces". Sí, también he echado de menos el café de la mañana, leer el Marca del señor Inda y echar una sonora carcajada en medio del bar tras ver como el Barça no fue superior, sino un mal Madrid, un pésimo árbitro, un láser que desconcentró a CR7 y Guardiola de camorrista. leer en alguna de las columnas de opinión de Hernáez, por ejemplo, como el Madrid fue superior hasta las injutsa expulsión de Ramos o, sobre todo, llegar a la barra y pedir una MOU 5 estrellas. ¿Quién sabe si, después, me hubiera tocado ira a una rueda de prensa en la que el convocante dijera "¿alguna pregunta más? para contestar 5mentarios. Ver como las banderas de Madrid y las miradas altivas se transforman en caras largas e incluso bajas por depresión post-parto. Es un día triste para el parado que vive en un pueblo y que no sale a jugar la partida, aunque me he quedado con ganas. De hecho, tengo tantas ganas de desahogarme que, a parte de esciribir esta entrada, he estado a punto de ir a firmar de nuevo la tarjeta del paro aunque no me toque (sí, estoy loquísimo) para ver si alguna funcionaria era del Madrid y vacilar yo hoy un poco, para variar. Me quedará el consuelo de saber que el pasado sábado, fruto de mi segunda celebración del cumpleaños, volví al piso, que también me paga ZP, que tengo en el que era mi lugar de trabajo. Allí, de forma institiva, decidí colgar en mi balcón la bandera blaugrana que otrora ondeaba en el cielo mirobrigense cuando trabajaba allí. Tardaré un tiempo en volver a mi piso de currante, seguro que para abandonarlo, pero mientras tanto todo madridista que pase por esa calle sufrirá un dolor estomacal comprobando como hay un parado, con mucho tiempo libre, que tardará un poco más que el resto de la peña ocupada en dejar de tocar los cojones.

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